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Kuntur Sayana, Perú

8 Mayo 2020

Escalada

En el corazón de los Andes peruanos, encontramos la montaña Kuntur Sayana que alcanza los 4.800 m de altitud. Aunque el equipamiento y la apertura de la vía hayan tenido lugar en septiembre de 2019 por parte de Charlotte Durif and Josh Larson, la historia de esta increíble línea comienza en 2018…

“Durante nuestro viaje de dos años alrededor del mundo que bautizamos como A World Less Traveled, Josh y yo llegamos al pueblecito de Pitumarca en Perú. Estábamos en compañía de Coco (Jorge Sivas), su compañera Diana y escaladores locales que también son muy activos en la región de Cusco. Al principio, íbamos para ayudar en un proyecto de desarrollo en el valle de Chacco Huayllascca durante dos semanas. Finalmente, acabamos por prolongar nuestra estancia un mes y medio más, las oportunidades de escalar las líneas excepcionales y abrir vías eran alucinantes. Hacia el final de nuestro viaje, intentamos llegar a pie a todas las paredes que habíamos podido localizar de lejos, pero ninguna de las vías estaba los suficientemente cerca. Una oportunidad dentro de nuestra desventura, acabamos por alcanzar un valle que cada vez era más interesante a medida que íbamos conduciendo. Un barranco excavado por la lluvia en medio de la carretera nos obligó a continuar a pie. Sin aliento por la altitud (alrededor de 4.600 m), descubrimos lo que sería nuestro sueño para todos el año próximo: una cara triangular de calcáreo desplomada en el valle.

© 2019-PETZL Distribution - Jan Novak

Aunque la película presentada aquí Kuntur Sayana lo ilustrará mejor, podemos resumir en algunas palabras las etapas de esta pared de ensueño (como la llamábamos hasta que descubrimos su verdadero nombre gracias a la comunidad local peruana).

Necesitamos más de un año para volver a Perú y contar con la autorización de las comunidades locales Pampachiri y Hachojo autorizándonos a equipar nuestra “pared de ensueño” y las contiguas.

© 2019-PETZL Distribution - Jan Novak

Estábamos acompañados de un súper equipo para este viaje. Jan Novak tomaba fotografías y filmaba, mientras descubríamos Perú, y asegurándose de que teníamos nuestras dosis cotidianas de música reggae. Mi padre, que soñaba con Pitumarca desde la primera vez que le había enviado fotografías, no quería perderse este segundo viaje. Así que se apuntó para poderlo ver con sus propios ojos y ha sido muy útil para el proyecto, especialmente en el campo base. El padre y el hermano de Josh se unieron también al equipo, curiosos para saber por qué nos gustaba tanto Perú y para descubrir la vida en una zona en vías de desarrollo.

© 2019-PETZL Distribution - Jan Novak

Aunque lo llamábamos la “pared de ensueño” al principio (¡era así técnicamente!), nos enteramos de que esa pared llevaba el nombre de Kuntur Sayana, lo que significa en idioma quechua algo así como “el dominio de los cóndores”, estas grandes aves que a veces sobrevuelan la montaña.

La base de la pared está a unos 4.600 m de altitud y su cima a 4.800 m, lo que hace que equipar la vía, escalar y la vida allá abajo sea una experiencia de total humildad. No tuvimos otra opción que ralentizar el ritmo.

© 2019-PETZL Distribution - Jan Novak

Una buena aventura no se desarrolla jamás sin su lote de problemas, tuvimos unos cuantos durante estas dos semanas. Debido a la altitud, no podíamos ir demasiado fuerte. Por ejemplo, en el primer día de equipamiento empecé a vomitar a 60 metros por encima del suelo, o cuando el hermano de Josh tuvo mal de altura durante dos días después de una larga caminata vertical. Por otro lado, Pituarca es un pueblecito en el que las prioridades de confort no son las mismas que en las grandes ciudades… El agua caliente no es imprescindible, no podíamos contar con una buena ducha de agua caliente al final de la jornada para reconfortarnos… ni contar con calefacción, lo que nos obligaba a usar nuestras chaquetas de plumas incluso en el interior de la casa. Además de la alta altitud y las condiciones críticas, no tuvimos suerte: Josh tuvo una gran infección dental, lo que nos obligó a ir con su hermano hasta Cusco donde le tuvieron que arrancar el diente (bastante a lo bestia como él lo recuerda). Esa misma jornada, acabamos también con un neumático reventado.  

© 2019-PETZL Distribution - Jan Novak

De lejos, pensábamos que la pared ofrecería una vía de tres o cuatro largos… Acabamos con siete largos, algunos de ellos con una bonita longitud de 35 m. El quinto incluso 40 m, pero instalamos una reunión intermedia (ver el dibujo) y dejamos algunos mosquetones en el lugar como posibles escapes. 

A esta vía le pusimos el nombre de Vuelo de Cóndor, como recuerdo de aquel día en el que estábamos equipando la vía a la mitad de la altura y vimos a un cóndor volar muy cerca de nosotros… ¡El tiempo se detuvo!

Vuelo del Cóndor es una gran vía difícil, con un primer largo de 8a+ y tres largos seguidos de 8a. Como anécdota, en retrospectiva, pensamos que sin duda eran graduaciones un poco duras… ¡pero los repetidores ya nos lo dirán!

Para terminar, ¡estamos ansiosos de volver a este lugar mágico y esperamos que otros también lo estén!”

© 2019-PETZL Distribution - Jan Novak

Texto de Charlotte Durif

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