France

Thierry Gueorgiou

Thierry Gueorgiou - photo © Jan Skricka
  • 30 Marzo 1979
  • Saint-Étienne (France)
  • Master of Appllied Ecology and Ethology
  • Teniente de la gendarmería en Maison Alfort (con 190 deportistas del Ministerio de Defensa)
  • 2009

Las carreras de orientación: un sueño hecho realidad
«El sabor que me dejó mi primer título de campeón del mundo en 2003, en Rapperswil (Suiza), es inolvidable. Ese día fue como hacer realidad un sueño. Sin embargo, los seis títulos que han venido después han tenido también su propia historia. Descubrí las carreras de orientación cuando era muy pequeño. A los 4 años, mi padre me regaló mi primera brújula. Y hasta ahora mi motivación ha sido siempre el descubrimiento de nuevas rutas, aunque en la competición he encontrado la adrenalina necesaria para irme superando. En 2003, cuando cumplí mi sueño de niño y crucé la línea de meta en primera posición, entendí que el objetivo final no era sólo la medalla, sino todo el camino recorrido para llegar a alcanzarla. Y como no había hecho la carrera perfecta, volví al trabajo y me fijé una meta utópica: la perfección. Desde entonces, sólo me siento realmente vivo cuando estoy en medio del bosque luchando por poner a prueba mis límites.»

Mi lema: If you dream it, you can do it
«Ahora mismo, mi principal objetivo es hacer soñar a los demás. Evidentemente, para llegar a este punto hay que ganar carreras y, si es posible, campeonatos del mundo. La satisfacción de leer un correo de un niño que me explica que me ha visto correr y que él también quiere ser campeón del mundo es mucho mayor que cuando me cuelgan la medalla en el cuello. Supongo que, inconscientemente, el deseo de alargar la infancia pesa mucho. Sin embargo, soy muy consciente de que estos últimos años son la excepción. No forman parte de la “vida real”, sino más bien de un capítulo de mi vida único, una época de libertad y despreocupación. Siempre he sido un poco solitario y me gusta ser dueño de mis resultados, no poder echar la culpa a los demás. Desde niño, siempre me ha gustado el bosque. Y lo que más me gusta es no saber qué me espera detrás del siguiente arbusto. Esto es lo más hermoso de este deporte: el terreno de juego siempre es nuevo, y la experiencia también. Es imposible llegar a aburrirse. Para mí, lo más difícil es canalizar la frustración que comporta una derrota, aunque creo ésta ha sido precisamente una de las claves de mis triunfos. Si después de una mala actuación tengo problemas para dormir por la noche difícilmente llegaré jamás a lo más alto. De todas formas, a veces soy demasiado exigente conmigo mismo y tengo que intentar tratarme con un poco más de compasión. No tengo mucho tiempo para dedicar a otras actividades, pero la caña de pescar es algo que nunca falta en mi maleta cuando viajo al extranjero. De momento no he encontrado ninguna forma mejor de relajarme antes de las carreras.»
 
Mi territorio
«Escandinavia continúa siendo el paraíso de las carreras de orientación, por la cantidad y la calidad de sus rutas. Sin embargo, cerca de Nueva York hay también rutas que merecen la pena. En Francia no podemos quejarnos, ya que tenemos algunos rincones increíbles, como las coladas volcánicas de la zona de Clermont o las rutas de Larzac. Todos los inviernos paso unas cuantas semanas en Larzac para preparar la temporada de competición. No es que sea precisamente un polo turístico, pero cuando entreno de noche con el frontal me siento realmente afortunado, porque allí el contacto con la naturaleza tiene algo único. Todo está increíblemente tranquilo y, de repente, pasa por delante una manada de jabalís o unos cuantos corzos. Y, luego, otra vez la calma, como si estuvieras solo en el mundo.»
 
Mi fuente de inspiración
«Básicamente todo se explica porque soy un inconformista nato. Cada vez que alcanzo un objetivo, lo saboreo y, a los diez segundos, ya estoy centrado en otro reto. Nunca estoy satisfecho con lo que tengo.
Como ocurre con muchas cosas, la pasión es lo principal, porque a veces el camino se hace largo. También es importante no ser demasiado autocomplaciente y ser siempre capaz de verte como eres, y no como te ven los demás. A veces la gente se forma una imagen demasiado positiva de mí, muy alejada de la realidad o de mis percepciones. Creo que en las carreras de orientación es imposible ganar sin esa búsqueda permanente de la perfección, y éste es un rasgo que define mi carácter, sin duda. Lo que más me gusta es cuando vuelvo de un entrenamiento y he descubierto una nueva ruta, una ruta exigente, cuando estoy solo en el coche, con la música de fondo... Esos momentos no tienen precio: simplemente me siento feliz.
En las carreras de orientación, las rutas que más me impulsan a superarme son las de una dificultad técnica extrema, en las que el más mínimo despiste se penaliza con tiempo perdido. Con la experiencia también he aprendido a responder en los momentos que cuentan de verdad, el día D, el día del campeonato del mundo. Por lo general, mis grandes fuentes de inspiración son mis rivales en las competiciones. Uno de los más duros es el suizo Daniel Hubmann. Seguramente es el que más me ha obligado a analizarme y a explorar mis propios límites. Por eso le respeto tanto, al igual que a mis otros rivales, pues sin ellos no sería quien soy. Parto de la premisa de que se puede aprender algo de cada cita y de cada conversación. Me gusta conocer la trayectoria de una persona, los obstáculos que ha tenido que superar y cómo ha alcanzado sus metas. Creo que podríamos evitar muchos problemas si nos fijáramos en las trayectorias de los demás.»
 
La voluntad de crear cosas nuevas y de persistir
«No es muy original, pero me siento muy cerca de los orientadores de élite, que comparten las vivencias de mi día a día. Me gusta acoger a corredores extranjeros en mi casa y darles consejos. De hecho, es uno de los objetivos que me he marcado para antes de retirarme: transmitir lo que he aprendido estos últimos 15 años, a través de las pruebas, los cursos y las competiciones. Ahora mismo intento sobre todo aconsejar a los jóvenes. Mis cursos siempre tienen las puertas abiertas y me encanta tener compañía en las sesiones de entrenamiento. De alguna forma, siento que tengo una misión que cumplir, ya que fui de los primeros en batir a los escandinavos en su casa. Siento mucha empatía por los corredores no escandinavos, que lo tienen más difícil para triunfar, y por eso intento ayudarles más que a otros. Dentro de unos años, cuando mi carrera deportiva no me exija tanto tiempo, me gustaría entrenar a un grupo de orientadores en Suecia, en un programa de estudios y deporte especializado en orientación. O, si la Federación Francesa me lo permite, entrenar al equipo de Francia. Me haría especial ilusión, porque si he conseguido identificar las claves de mi éxito, me encantaría poder demostrar que algunas de mis ideas son válidas para todo el mundo. Mi gran sueño es que las carreras de orientación se conviertan en un deporte mucho más popular, que vaya más allá del pequeño círculo de los ya iniciados.»
 
La anécdota de Thierry
«Creo que la situación más surrealista que he vivido ocurrió en la prueba de relevos del campeonato del mundo de Hungría, en 2009. Iba en cabeza de la carrera a 5 km para el final y mis rivales eran un sueco, un noruego y un checo. Después de tantos años de intentos en vano, por fin tocábamos la victoria con la punta de los dedos. Sin embargo, en una fracción de segundo todo dio un vuelco. A mi lado, más abajo, vi al sueco Martin Johansson corriendo. De repente, se desplomó en el suelo y empezó a gritar de dolor. Cuando llegué a su altura, vi que tenía una rama de 3 cm de diámetro clavada en el cuádriceps. Con el corredor noruego y el checo, que llegaron al poco rato, tomamos la decisión de arrancársela. Me quité la camiseta para vendarle la herida. Sin embargo, no había calibrado la gravedad de la situación. Cuando empecé a arrancarle la rama del muslo, parecía no tener fin... 15 centímetros interminables... Tenía un miedo terrible de que terminara desangrado. El sueco perdió la conciencia varias veces, pero conseguimos llevarle hasta una carretera cercana y esperar a que llegara ayuda. La espera se hizo eterna, pero como el noruego ya había ido a avisar a la organización a la zona de meta, finalmente llegó con un equipo médico. El corredor sueco fue repatriado a un hospital de su país y pudo volver a correr unos meses más tarde. Junto con el compañero checo y el noruego, retomamos la carrera, todavía trastornados por lo que acababa de ocurrir. Terminamos en un anecdótico 26º, 27º y 28º puesto, ya que hubiéramos podido aspirar a una medalla. Por suerte, estos accidentes son muy poco habituales, pero ese día me quedé con el recuerdo de que, en un pequeño instante, puedes tener que enfrentarte a una emergencia. Segundos antes de que mi rival se desplomara sólo pensaba en cómo podía superarle y, en un abrir y cerrar de ojos, estaba a su lado sosteniéndole la mano y haciendo lo imposible para que continuara consciente.»

picto plus Logros destacados

- Siete veces campeón del mundo de carreras de orientación, cinco veces campeón de Europa entre 2003 y 2009.
- Campeón del mundo de media distancia (Miskolc, Hungría) y subcampeón del mundo de larga distancia (Miskolc, Hungría), 2009.

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Libro
“Learning to fly”: autobiografía, publicación prevista para finales de 2011.

Sitio web
http://www.tero.fr

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