Hay carreras difíciles, otras son salvajes y luego están las carreras difíciles y salvajes. La Patagonian Expedition Race definitivamente forma parte de la última categoría. Esta carrera, considerada como una aventura total, lleva a equipos de cuatro miembros a través de la naturaleza más inexplorada de la Patagonia sur. Esta 11ª edición comenzó el 12 de febrero del 2013 en la entrada del parque nacional de las Torres del Paine. Como en todos los raids, el recorrido está compuesto por etapas a pie, en bicicleta y en kayak de mar. En esta edición, los competidores de esta atípica carrera recorrieron cientos de kilómetros sin encontrar señales de civilización. En el 2013, el equipo ganador cubrió una distancia de 700 km en 8 días y medio, y sólo 3 de los 11 equipos inscritos consiguieron terminar la carrera. El fotógrafo Alexandre Buisse no sólo hizo el viaje para cubrir la prueba, sino que él mismo se integró en distintos equipos a lo largo de varios tramos de la carrera con el fin de captar mejor la acción desde dentro.

Patagonian Expedition Race © Alexandre Buisse

 

Orientarse no es nada fácil

Habíamos estado buscando durante más de media hora, pero no había manera de encontrar el PC2. El rudimentario mapa de escala 1:50.000 indicaba que tenía que estar en algún lugar en el límite del campo de hielo, pero nos habían advertido de que lo habían trazado a partir de imágenes de satélite de hacía décadas, y que el calentamiento global había afectado a la Patagonia chilena igual que a otros lugares.

Recurriendo a medidas extremas, el equipo americano al que yo seguía decidió utilizar crampones y adentrarse en el hielo. El terreno más llano permitía moverse más rápido y, quizá, podría proporcionar una nueva perspectiva para seguir buscando el huidizo punto de control.

Valoré las opciones que se me presentaban. Como los demás participantes, ya había recorrido a pie en pocas horas más de 30 km intentando encontrar el camino y avanzando por acantilados con rocas sueltas. El viento, que para tratarse de la Patagonia no parecía demasiado fuerte, soplaba a más de 30 km/h y traía aire frío procedente del inmenso campo glaciar de la Patagonia sur en cuyo borde nos encontrábamos.

 

Un paseo por la Patagonia

El frío, la humedad y el cansancio son las condiciones habituales con las que se encuentran los participantes de la Patagonian Expedition Race y, como es natural, en esta 11ª edición las cosas no iban a ser diferentes para el equipo de prensa. El itinerario cubría más de 700 km en 10 días para recorrer a pie, en BTT y en kayak de mar. Apenas había  carreteras y, además, en el equipo de prensa no teníamos recursos suficientes como para permitirnos pagar un helicóptero, así que el mejor medio de transporte era también el más antiguo: ir a pie. Como fotógrafo de la carrera podía optar por quedarme en un punto de control y esperar a que los equipos pasaran antes de continuar su camino, o participar con ellos en las mismas pruebas mientras iba tomando fotografías.

Patagonian Expedition Race © Alexandre Buisse

Patagonian Expedition Race © Alexandre Buisse

 

 

¿Placer o sufrimiento?

Mi jornada comenzó poco después de la media noche en Puerto Natales, puerta de entrada al famoso Parque Nacional Torres del Paine y línea de salida de la carrera. La primera etapa de 108 km en bicicleta por caminos de tierra, que debería haber sido un simple precalentamiento, se convirtió en 9 horas de sufrimiento con vientos en contra de más de 50 km/h. Fotografié la lucha de los participantes desde la comodidad de una furgoneta.

En la siguiente transición, al comienzo de una travesía de tres días a lo largo de 110 km por los rincones más salvajes del parque, comencé con la cabeza de la carrera, liderada por los cuatro veces campeones británicos del equipo Adidas – Terrex Prunesco. A pesar de las dificultades matutinas, siguieron corriendo a un ritmo rápido y sólo logré unas pocas tomas antes de que me dejasen atrás. A medida que avanzaba el día, me las arreglé para acompañar a los japoneses de Eastwind, a los alemanes de Berghaus y a los americanos de Gearjunkie mientras iba recorriendo el abrupto terreno de la primera etapa a pie.

Patagonian Expedition Race © Alexandre Buisse

 

Un campo glaciar más largo de lo que parecía

Finalmente logramos encontrar el PC2 escondido detrás de un montículo rocoso. Me preocupaba tener que andar sobre el hielo con los zapatos mojados, así que me detuve en el punto de control para esperar al equipo siguiente. Resultaron ser los americanos de NorCal, unos buenos amigos del año pasado, y nos pusimos en marcha para emprender lo que debería haber sido una fácil travesía de 11 km sobre el glaciar Tyndall, un afluente del inmenso campo glaciar de la Patagonia sur, donde en teoría el riesgo de grietas se limitaba a los dos últimos kilómetros. Ese paseo supuestamente fácil se convirtió en una pesadilla de 7 horas a lo largo de 27 km de terreno escarpado, un verdadero laberinto de grietas. Llegamos a estar dando vueltas durante más de una hora para intentar encontrar un punto por donde atravesar un torrente de aguas turbulentas en un cañón helado. Cuando por fin llegamos al PC3, el viento era tan fuerte que apenas podíamos mantenernos en pie. Caía la noche y todo el mundo estaba calado hasta los huesos. Yo estaba totalmente destrozado.

Patagonian Expedition Race © Alexandre Buisse

Patagonian Expedition Race © Alexandre Buisse

 

Dejé que los valerosos participantes continuaran su camino a través de la tormenta y el terreno pantanoso para pasar una mala noche sin comer en compañía de mis compañeros periodistas. A la mañana siguiente, en la ruta de regreso a través del glaciar, recogimos a tres equipos que se habían visto obligados a acampar sobre el hielo en plena tormenta, y durante los dos días siguientes los llevamos de vuelta a la línea de salida.

 

Más que difícil

Seguí sacando fotos de la carrera desde la parte trasera de una furgoneta, sobre todo de las etapas de BTT y kayak, pero ya era el último tramo con un acceso que me permitiera trabajar. Esta edición resultó ser la más dura hasta la fecha: después de 36 horas, sólo quedaban en carrera tres de los once equipos. El equipo Adidas, que esperaba terminar en aproximadamente 5 días, llegó finalmente a la meta tras 8 días y medio, varios de ellos sin comida y con las peores condiciones climatológicas que la Patagonia podía ofrecer.

Patagonian Expedition Race © Alexandre Buisse

¡Sin lugar a dudas, una carrera muy salvaje!

 

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