Instalada en Chamonix, Liv Sansoz, miembro del Team Petzl, aprovecha todo lo que el valle le ofrece para disfrutar de diferentes actividades, combinando escalada, alpinismo, esquí, parapente, salto base… A finales de febrero del 2013, las condiciones de nieve eran perfectas, las previsiones meteorológicas auguraban un fantástico día con cielo azul y menos frío gracias a una inversión térmica. Testigos confirmaron que el Whymper estaba repleto de nieve y esquiable como nunca.
 

Las pendientes verticales: también son alpinismo

Liv Sansoz à l'Aiguille Verte © Boris Dufour

Dirección a Grands Montets para un vivac no demasiado comprometido y una puesta de sol prometedora. Al alba, la aproximación con esquís es una formalidad, rápidamente uno se encuentra justo al pie del corredor Couturier. La ascensión se realizará en esta gran cara Norte por la línea más directa, conocida y sostenida, alternando nieve fría poco densa y zonas de hielo. Es precisamente ahí cuando la jornada de esquí se convierte claramente en una salida de alpinismo. Para la mayoría de ascensiones clásicas en esquí, incluso las más verticales, suelen ser suficientes unos crampones y un piolet ligeros, y la cuerda es opcional. En altitud, en una pendiente glaciar, son indispensables unos buenos crampones y llevar un par de piolets técnicos en las manos tranquiliza mucho. La cuerda se lleva para una escapada eventual, ya que estar demasiado seguro de sí mismo cuando se va la Aiguille Verte sería un grave error.

Liv Sansoz à l'Aiguille Verte © Boris DufourLiv Sansoz à l'Aiguille Verte © Boris DufourLiv Sansoz à l'Aiguille Verte © Boris Dufour

 

Con los esquís a la espalda, no nos disgusta encordarnos para pasar un corto resalte de hielo negro y a través de las últimas secciones verticales donde finalmente el cansancio se deja sentir. Las zonas nevadas no son mejores que las de hielo, con anclajes mediocres, poco sólidos e inquietantes. Más arriba, tuvimos que abrirnos paso entres seracs para encontrar el camino a la cima, pasamos por la arista de los Grands Montets y después por la cara del Nant Blanc. La vista se despejó finalmente y pudimos ver el conjunto del macizo mientras llegábamos a la cima... ¡impresionante! Después del ambiente austero del corredor Couturier, el sol y la breve pausa en la cima nos hizo sentir eufóricos.

Con esquís a 4000 metros

Liv Sansoz à l'Aiguille Verte © Boris DufourLiv Sansoz à l'Aiguille Verte © Boris Dufour

 

La Aiguille Verte no es una cima como cualquier otra, así que nos lo tomamos con calma para disfrutarla, conscientes de que lo más duro lo habíamos dejado atrás. Los alpinistas saben que descender la Verte es una segunda ruta, casi tan larga como la ascensión. Para nosotros, no era así, ya que si los esquís eran una carga durante la ascensión, nos prometían un descenso rápido y eficaz. ¡Es la gracia del esquí en pendientes verticales!
Sin embargo, ponerse los esquís a más de 4000 m en los Alpes no es fácil y acometer una pendiente que no se ha ascendido antes significaba un estrés adicional. Aunque veíamos que las condiciones eran idóneas, mirar aquella pendiente impresionaba mucho, después de haber progresado con crampones, deslizarse con esquís era mucho menos estable...
Liv no es especialista en esquí de pendientes verticales, por lo que prefería que la asegurasen con cuerda para sus primeros giros, por si acaso. En esta situación, el asegurador se engancha con su elemento de amarre a un piolet en cuerpo muerto, planta la cola del esquí en la nieve y asegura con el hombro de la forma más dinámica posible. Un giro, un derrape, otro giro más, y poco a poco la mente se acostumbra a la inclinación de la pendiente. Después de un largo encordada, Liv se sintió con más confianza, las piernas se acostumbraron al ritmo del descenso, y a partir de ahí continuó el descenso ya sin cuerda. La continuación fue casi demasiado fácil, a pesar de la pendiente y nuestro ritmo cardíaco acelerado, la nieve era buena y disfrutamos del resto del descenso. Se empezaba a hacer un poco tarde, así que necesitamos un último esfuerzo para franquear el corredor de salida, después la rimaya, y de nuevo en la extensión plana del glaciar antes de girarnos para ver lo que habíamos esquiado...
No parábamos de sonreír hasta llegar al valle. Teniendo en cuenta las anécdotas históricas de la Aiguille Verte, esta jornada no fue nada excepcional, pero para nosotros, simples esquiadores alpinistas, la combinación de esfuerzo, euforia y la experiencia de compartir fue más que perfecta.

-- Boris Dufour

 

Itinerarios de ascenso y descenso
 
Aiguille verte à ski - itinéraire de montée © Boris DufourAiguille verte à ski - couloir Whymper - itinéraire de descente © Boris Dufour
 
 
 Liv Sansoz en el Team Petzl
 

 

 

Los productos utilizados para esta ascensión

 
 
Alpinismo

Descárgate los consejos técnicos >>
Ver el apartado Alpinismo en petzl.com >>