Justo después del inolvidable Petzl Roc Trip en Piedra Parada, Argentina, un grupo de escaladores decidieron quedarse un poco más antes de regresar a su casa. Para realizar una auténtica "descompresión", unos doce miembros del Petzl Team hicieron una parada en Bariloche, localidad situada en el camino a Buenos Aires. 

 
 
Bariloche, es un poco como el "Annecy francés" de la Cordillera argentina: una ciudad importante, pero agradable para vivir, rodeada de montañas y bordeada de un gran lago. Ya os podéis imaginar que es el paraíso de todos los deportes en la naturaleza...sin excepción: pesca, vela, excursiones, BTT, hípica, kayak de aguas tranquilas o bravas y, por supuesto, todas las actividades verticales, entre las que encontramos la escalada. Por razones culturales y económicas, por aquí no se encuentran muchos espits.
Aunque las zonas de escalada deportiva en las orillas del lago podían ser entretendidas, se consideraron limitadas para estos jóvenes que están acostumbrados a escalar grado 8 como mínimo y en las zonas más importantes del planeta. Hacía falta algo más original para, cmo decirlo, "aguijonear" a nuestros amigos. ¡Destino...Frey!
 
 
A cuatro horas andando de la terminal de autobuses de Villa Catedral, Frey, el refugio del Club Alpino andino de Bariloche, ofrece un campo base ideal para escalar el legendario granito patagónico. Comparados con los gigantes del macizo del Fitz roy o de las Torres del Paine,  las agujas de Frey son conocidas por no ser muy altas, per su número, accesibilidad, la belleza del lugar y lo inaudito de la roca hacen una escuela idónea para practicar el arte de la escalada tradicional en fisuras.
 
 
 
En el papel, Frey hace transpirar el magnesio más seco, calentar a la más fría de las suelas de los pies de gato, voltear las levas de los friendas más sólidos...:30 agujas de 25 a 200 metros, 400 itinerarios variados en placa y fisura, 1500 largos de 3c a 7c. Para reconocer bien la zona, pasamos horas estudiando meticulosamente la súper guía de rolando Garibotti. Primero las chicas empezaron a buscar información, Florence Pinet, Charlotte Barré y Anaïs Verbrugge hablaron con los guardas y los guías locales, todos ellos apasionados de la escalada. Después los chicos simplemente se lanzaron a escalar sin pensárselo mucho...
 
 
El tiempo un poco caprichoso tendía a las nevadas, en la primera ventana de buen tiempo se explotó para lanzarse a conquistar la Aguja Frey, pared cercana situada a 5 minutos del refugio. Muy visitadas, las vías están más bien equipadas que en otras partes, lo que no está nada mal para hacer los primeros pasos en fisura. Contentos de poder desoxidarse las articulaciones, a penas llegaron, nuestros héroes escalaron las ultraclásicas vías Sifuentes y Diedro Jim que son para Frey lo que la Rébuffat es a la Aiguille du Midi. Los guías Martial Dumas, Sébastien Foissac y Mathieu Maynadier, ya grandes especialistas de este tipo de escalada, se encontraban como en casa y disfrutaron a tope y sin preámbulos. Un largo en fisura de 6c, limpio y fácil de proteger, fue un inicio divertido y comprometido a la vez. A pesar de estar acostumbrado a escalar 8c+, a Mickaël Fuselier se le veía contentísimo cuando se le presentó la ocasión de proteger un difícil 6a. Todos entendieron rápidamente que el concepto de "graduación" siempre es relativo. "Es la escalada total", expresó un entusiasmado Gérôme Pouvreau, "cuando te acostumbras a escalar con espits y de repente eres tú el que colocas tus propias protecciones, al principio te desanimas, pero rápidamente comprendes que este inconveniente es en realidad una ventaja: puedes colocar todas las que quieras, allí donde tú quieras y al final sigues comprometido con tu escalada y disfrutas un montón".
En casi una semana, a pesar de una intensa actividad, el grupo probó todo el potencial "pedagógico" y "lúdico" de las agujas de Frey, que también ofrecen un bonito caos de bloques al lado del lago. Los "guías" del team prometieron volver con clientes y los demás, comenzaron a soñar en las diferentes "hermanas mayores" del sur de la Patagonia: Fitz Roy, Cerro Torre y las Torres del Paine....
 
Para más información sobre Frey y sus increíbles agujas de granito, la encontraréis en el número de marzo de la revista Grimper.
 
 
 
 
La historia de la escalada en Frey
 
La escalada en las agujas de Frey nació justo después de la Segunda Guerra Mundial con los inmigrantes europeos que escaparon del viejo continente devastado. El esloveno Dinko Bertoncelj fue bien conocido por la primera ascensión del Campanile y, entonces, los argentinos continuaron con la exploración de la zona. La figura más relevante de los años 60 y 70 fue Jose Luis Fonrouge, conocido por su segunda del Fitz Roy y la primera de Supercoluloir en 1964. En el Campanile esloveno, él y Bertoncelj abrieron algunas obras maestras de las clásicas de Frey. La siguiente generación presenció la aparición de dos nuevos líderes precoces y con talento: Sebastian de la Cruz y Rolando Garibotti. Inspirados por las visitas en la zona de Michel Piola (tres estancias en Frey a finales de los 80), estos jóvenes escaladores aplicaron una estricta ética de la apertura combinando el gusto por el riesgo y material mínimo.
A partir de los años 90, algunos escaladores decidieron abrir vías que se pudieran disfrutar, pues ya no estaban tan interesados en las vías horribles de escalar. La vía "Imagínate" en el Campanile esloveno atestigua este cambio de paradigma hacia la "escalada por placer". Y aún hoy en día, Frey combina estos dos aspectos: el aventurero, romántico y expuesta, por un lado, y las vías bien protegidas y la vertiente lúdica, por el otro.
 
Más información
 
Reseña e información práctica: www.pataclimb.com
 
Texto y fotografías por Guillaume Vallot.