Erwan Lelann, team manager de Petzl, nos explica la ascensión de la Cascada de Oule, una línea que se forma raramente, situada en el valle del Grésivaudan... y ¡en la sede central de Petzl! Sucedió el martes 14 de febrero del 2012.

Erwan Lelann.

“Hace prácticamente 20 años que practico escalada en hielo en los alrededores de Grenoble y probablemente hace más de 10 años que sueño con poder ver las cascadas heladas que descienden de la meseta de Saint Hilaire du Touvet. En el 2001, una ola de frío nos permitió algunas bellas ascensiones, pero sólo se heló la parte superior de la cascada de Oule.
 
Estas últimas semanas, el frío excepcional, constante y regular ha hecho milagros. Todos los días desde hacía dos semanas, observaba atentamente la evolución del hielo.. y el último fin de semana, llegó la hora. La cascada de Oule estaba lista para ser escalada, excepto por un pequeño detalle… ¡Que me había quedado sin compañero de cordada el domingo!
 
La previsión meteorológica aún preveía dos días más de frío y, después, un ligera mejoría con temperaturas por encima de los 0°C y al hielo esto no le conviene nada...

El domingo por la noche, estaba en el fondo de la cascada. Sabía que sólo quedaba un día o dos máximo para contemplar de cerca esta formación increíble y efímera. Al final de la tarde Arnaud Guillaume me telefoneó desde Hautes-Alpes: “Hey Erwan! ¿Dime, no habrá las condiciones idóneas nunca vistas en el valle del Grésivaudan?”
 
 
¡YEEEES! Nos faltó tiempo para quedar el martes por la mañana a las 7 h en Saint Nazaire les Eymes. Como anécdota, Arnaud se levantó a las 4h de la mañana ese día para venir desde Hautes-Alpes, a las 3 h el día anterior para una primera en Hautes-Alpes y a las 5 h dos días antes para escalar otra cascada.
 
Así que quedamos a las 7 h de la mañana, para que ya fuera de día, pues queríamos mirar al descender por el camino de la vía ferrata el conjunto de la estructura antes de meternos a escalar. La parte más superior nos pareció sólida y bien consolidada.

 

ice climbing

La parte inferior finalmente fue más complicada: una gran estalactita pendía peligrosamente, así que pasamos lo más a la izquierda que pudimos, sin entretenernos, para resguardarnos lo más rápido posible. A continuación, superamos un resalte, que de lejos era un enigma, y efectivamente, toda la cortina de hielo que pendía era demasiado arriesgada; pero esta cascada está exactamente alineada con la vía ferrata entonces… la utilizamos para pasar este resalte de 10 metros.
 
Arnaud llegó al pie de la columna superior, ya completamente mojado; la parte derecha del tubo goteaba muchísimo. Antes de atacar la cascada, nos pusimos de acuerdo para decidir quien escalaría el tubo superior… Por respeto al escalador local, Arnaud me lo dejó para mí, muchas gracias ;-)
 

Así que partí de la reunión, ¡mojado! Me fui a esconder en la parte más alta, detrás del tubo un poco resguardado y me di cuenta de que no tenía elección: estaba obligado a pasar por debajo de una gran ducha, en una sección vertical, con varios movimientos a realizar en un hielo quebradizo, para rodear el agua y llegar (eso esperaba yo) a una parte seca!
 
Una cosa que debes saber es que un piolet anclado en un torrente canaliza el agua para guiarla justo hacia tus manos, que están muy bien conectadas con tus brazos y que, a su vez, a los hombros y a la parte superior del cuerpo, es decir, que en 5 movimientos ¡no sólo estaba mojado sino completamente empapado de agua!
 

Así que acometí este tubo de 80 metros, separado de la pared, en un espolón desplomado hacia el valle de Grésivaudan, magnífico, inesperado. Estaba mojado hasta la médula, pero al sol y contento. El hielo es un sorbete, pocas veces clavo más de una vez para anclar los piolets y asciendo tranquilamente unos diez metros.
 
Justo por encima de mí, me di cuenta que había una zona de hielo de color oscuro. Coloqué un tornillo para ver lo que había y allí comprendí mejor la estructura en la que me encontraba… Esa gran columna de hielo es un enorme caparazón, una gran campana en cuyo interior el torrente de agua cae a un ritmo impresionante. Esto explica el sonido sordo e irregular de agua fluyendo que se oía cada vez más fuerte. Y sí, realmente esta zona de hielo más oscura es, de hecho, una fina capa de hielo transparente de casi 1 cm, a través de la que se veía el agua que corre y la roca detrás.

En cualquier caso, la estructura parecía sólida, pero de todos modos apretaba bien las posaderas...
 

Y durante todo el largo, estaba obligado a zigzaguear a derecha e izquierda para escalar en las partes de hielo más gruesas y evitar estas campanas de cristal que eran como pedazos, colocados aquí y allá. Después de 55 metros de escalada, encontré un saliente en el que pude instalar una reunión, al sol y todavía estaba totalmente mojado. Arnaud ascendió hasta donde estaba yo y emprendió el último largo freestanding más seco que llegaba hasta los árboles… así que acabamos esta ascensión haciendo tree climbing (“escalada entre árboles”).
 
Realmente nunca hubiera pensado en llegar a escalar esta cascada, pero cuando se produjo la oportunidad, pude aprovecharla… ¡qué locura!
 
Erwan Lelann
Petzl Team manager