Damián Benegas, el célebre alpinista argentino, ha realizado la ascensión de algunas de las montañas más altas del mundo en el Himalaya, en América del Sur y en África. Con su hermano gemelo, Willie, ha efectuado muchas primeras muy técnicas. Puede que sea menos conocido por el hecho de ser el primero en escalar la Piedra Parada, torre emblemática de 200 m de altura, hace casi 20 años, por la vía «Sueño lento», con su compañero Pablo de la Fuente. Durante el Petzl RocTrip en Piedra Parada, hemos tenido la ocasión de hablar con él sobre su ascensión histórica, sobre la escalada en la región y del Petzl RocTrip.

Damian Benegas, with the Piedra Parada in the background, almost 20 years after his first ascent of the tower. credit: Eric Wynn

¿Qué es lo que te llevó a Piedra Parada en el año 1993?

El placer de explorar. Donde me crié no había roca. Teníamos que desplazarnos 120 km para llegar a la primera zona de escalada. Por esta razón, me dedicaba a montar en el coche y explorar por todos lados, pidiendo a la gente que si conocían lugares para poder escalar. El padre de un amigo mío era piloto y me contaba que cada vez que volaba en dirección a Esquel, veía la sombra de la Piedra Parada. En el 1990, me fui a los Estados Unidos para hacer la ascensión de las big wall de Yosemite. Más adelante, regresé a casa y en el 1993, exploramos los alrededores.

'Sueno Lento', goes up the middle of the south east face of the Piedra Parada (route 10)

¿Cómo era esta región cuando llegaste la primera vez?

No había nada. Mario, el propietario, era un hombre muy sencillo y llevaba un rebaño de 400 ovejas. El paisaje era más verde y el río más ancho. Aparte de esto, no había nada de nada. Algunos escaladores habían intentado la ascensión de la Piedra Parada desde hacía muchos años, pero acababan siempre por detenerse cuando se trataba de pasar una zona de roca poco estable sin protección. En aquella época yo estaba muy en forma y decidí pasar a la acción.

Era un desierto y no había ningún escalador. En el 1999, Martín Molina y yo mismo, recorrimos en coche 1800 km desde Mendoza y abrimos una nueva vía. Fue entonces cuando Martín empezó a volver aquí con sus amigos. Hace 14 o 15 años, cuando veía llegar a alguien, yo me decía: «increíble, hay un nuevo escalador más que viene aquí». Durante los cinco últimos años, cada vez más gente viene aquí y ahora con 1.000 escaladores para el RocTrip, es realmente increíble.
 

¿Cómo describirías la escalada aquí?

Es aventura. Yo me identifico más con la escalada tradicional que con la deportiva. La roca es de muy mala calidad, con bloques y malas protecciones, pero a mí me encanta escalar en este tipo de roca, de tipo volcánico. Desde la primera vez que vine en el 1993, siempre pensé que un día este lugar podría convertirse en una zona de escalada internacional, simplemente porque hay muchas paredes para escalar.

Ahora acabo de venir de caminar por el Cañadón de la Buitrera. Parecía que estuviésemos en una zona de escalada de los Estados Unidos. Había grupos de escaladores por todos lados. Y pensaba: «¡Es increíble que esté sucediendo aquí! Esto no es ni Bariloche ni Córdoba – tampoco es una zona de escalada de los Estados Unidos». Estamos aquí, en medio de la nada en Patagonia y, de alguna forma, con la ayuda de mucha gente, se ha creado este nuevo destino de escalada.

 

¿Qué piensas de la organización del Petzl RocTrip en esta región, que promoverá aún más esta zona de escalada?

Siempre he dicho que la mejor forma de cuidar una zona de escalada es utilizarla. Si se abandona un lugar, pueden suceder cosas. En Argentina, nos encontramos con muchos problemas de desarrollo o de explotación minera, etc. Por ello cuando supe que Petzl decidía lanzarse en esta aventura, me entusiasmé, y más teniendo en cuenta que he visto salir a este lugar de la nada. Hace 10 años no había nadie y, de repente, hoy se celebra un Petzl RocTrip. Una de las cosas que más me gusta de los Petzl RocTrips, es que no se trata de una competición, es una reunión de escaladores muy buenos y es la mejor forma de desarrollar la región. Por lo que he oído, se han abierto doscientas nuevas vías. Algunos de los itinerarios que yo había localizado desde hacía años, se han escalado y esto es increíble.

El Petzl RocTrip contaba con millones de posibilidades para este evento (Brasil, Venezuela, Perú, etc.) y ¡habéis decidido venir aquí!

 

¿Qué significa el RocTrip para el futuro de este lugar y para la escalada en Argentina?

En realidad, la escalada no se considera como un deporte en Argentina. Para la mayoría de gente, es una actividad que practican algunos locos peligrosos. Durante años, la gente del lugar no explotaba las zonas de escalada. Cuando empecé a escalar, en mi pueblo natal había dos escaladores (mi hermano y yo), en cambio, actualmente me encontré por causalidad con un grupo de 20 escaladores. La escalada como deporte se está desarrollando.

Me han dicho que han llegado escaladores de 43 nacionalidades aquí. La mayoría han venido especialmente para el Petzl RocTrip, pero los brasileños, peruanos, bolivianos y chilenos van a empezar a venir con más frecuencia a partir de ahora… Y es así porque gracias al Petzl RocTrip, habéis dado a conocer esta zona, lo que incrementará las visitas en el futuro.

Antes cada vez que me dirigía a las autoridades públicas, en cuanto a escalada, reaccionaban negativamente porque pensaban que era «muy peligroso »; en cambio, hoy la promocionan, lo que es muy positivo.

Aquí la cría de ovejas se acabó hace tiempo. Las muchas personas que viven en estos parajes deben encontrar fuentes de ingresos, pero nunca entendieron el interés de desarrollar el turismo. Pensaban más en un enfoque fácil y rápido, como la explotación minera, que no es sostenible ni renovable. Así que pienso que es importante atraer a los turistas, no sólo para escalar, sino también para trekkings, excursiones, kayak, etc.

La mejor forma de conservar un lugar es utilizarlo de forma responsable y si no está reconocido internacionalmente, vendrá otra gente para explotar minas. Ahora si una empresa quiere explotar una mina, habrá 43 países que se opondrán...
 

The Piedra Parada in the setting sun. credit: Guillaume Vallot

Puesta de sol en Piedra Parada. Créditos: Guillaume Vallot

Última pregunta: ¿cómo te sientes al ser el primero en haber conseguido la cima de la Piedra Parada?

Vinimos en invierno, con nieve; en la época aún nevaba. Al llegar a la cima, vimos a Mario que limpiaba su coche cerca del río. Le gritamos «eooo»: él se giraba en todas las direcciones antes de saber de dónde procedían los gritos, ya que nadie nos había visto ascender la vía. Así que al momento, Mario montó en su caballo para dirigirse hacia donde estábamos. Otras personas vinieron para encontrarse con nosotros al pie de la torre. Finalmente, Mario nos pidió ¡si habíamos visto a una de sus ovejas en la cima!

En esa época era como en los primeros años en que la gente escalaba las torres de los desiertos en los años 60 en los Estados Unidos. Tenía esta sensación, ya que éramos pioneros y estábamos en medio de la nada.

Cada vez que escalaba la Piedra Parada –y lo hacía muchas veces– el panorama era extraordinario.

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