En el 2012, un equipo de espeleólogos-alpinistas continúa la serie de expediciones llevadas a cabo en los molinos de hielo del glaciar de Gorner (Suiza). Serger Caillault nos explica las preparaciones técnicas y los descubrimientos mágicos de esta expedición. Un relato que desvela el día a día de esta aventura…

Moulins de glace © Serge Caillault 

Una actividad efímera y aleatoria

La exploración de los molinos de hielo mezcla la espeleología y el alpinismo, actividades que requieren de un conocimiento técnico de progresión segura. Se desarrolla durante un periodo climático muy corto, por lo que se debe aprovechar la oportunidad cuando el frío detiene las corrientes acuáticas glaciares. Es en ese instante tan corto en el que se puede descender, sin riesgo excesivo, a las profundidades del glaciar y antes de que las primeras nieves recubran el glaciar con su manto blanco y escondan la mayoría de las grietas de acceso. Este periodo puede ser muy corto e incluso, en algunos años, imposibles de que se produzca.

 

El hielo es la reserva de agua dulce del Planeta…

Por ejemplo, en Kirguistán, los glaciares son tan numerosos (más de 3.000) que cubren una superficie de 6.500 km2 y algunos todavía esperan ser bautizados. Su lento descenso surca los valles de la cadena montaña de Tian Shan (montañas celestiales, en chino).
Los expertos estiman que estos gigantescos ríos de hielo han perdido del 25% al 35 % de su superficie durante el siglo veinte debido al calentamiento climático global. Ahora bien, esta reserva de agua helada sirve como fuente natural de agua en todo el Planeta. Los glaciares del Himalaya alimentan los grandes ríos asiáticos…

Pero regresemos a nuestras latitudes y vayamos a explorar los espacios subterráneos de nuestros glaciares europeos a la búsqueda de molinos de hielo.

 

Molinos de hielo, glaciar de Gorner, Suiza

Moulins de glace © Serge Caillault

El mes de octubre está aquí y es el momento de partir hacia nuestro campamento base del glaciar de Gorner durante una semana en autonomía completa para explorar los famosos molinos de hielo, laberintos subterráneos y efímeros donde agua y luz juegan en su interior.
El glaciar de Gorner (Gornergletscher en alemán) está situado en el macizo del Monte Rosa en el sudeste de Zermatt, en Suiza en el cantón de Valais. Este glaciar es el tercero más largo de Suiza con 14 kilómetros, después del glaciar de Aletsch y el glaciar de Fiesch. Con un ancho de 1 a 1,5 km, cubre 68 km2, segundo en los Alpes en superificie, justo detrás del Glaciar Aletsch.

 

Exploraciones y descubrimientos

Es nuestra 3a expedición a este glaciar especializada por miembros de la ASV (Asociación de Espeleología de Vercors) y del GSM (Grupo de Espeleología y Montaña de Fontaine) instalados a las afueras de Grenoble (Francia). La primera expedición tuvo lugar en el 2005, la siguiente en el 2010 y la última en el 2012. Explorar el glaciar siempre sorprende y cada vez, el paisaje es diferente con nuevos descubrimientos y exploraciones.
El objetivo de nuestras expediciones es explorar las simas de hielo, conseguir las coordenadas GPS, topografiarlas y compartir estos datos con los científicos. Los datos de cada expedición se conservan y se reutilizan en la expedición siguiente para observar los movimientos del glaciar.

 

La "bandera pirata"

Moulins de glace © Serge Caillault
Moulins de glace © Serge Caillault
 

Para alcanzar el glaciar, tomamos el tren que parte de Zermatt y asciende hasta 3.089 metros. el panorama es mágico en la estación de llegada, con vistas de más de veinte cimas de los Alpes que superan los 4.000 metros de altitud.
Después de disfrutar de este paisaje extraordinario, descendemos hasta la estación de Rotenboden (2.815 m). Después, hay unas tres horas de aproximación, bien cargados, para llegar al glaciar y la morrena. Encontramos rápidamente un lugar estratégico para plantar nuestro campamento a 2.509 m de altitud, para quedarnos durante una semana en autonomía. Instalamos las tiendas en el hielo, aunque una fina capa de morrena parece aislar nuestro frágil alojamiento. Algunos bloques de piedra bien colocados nos sirven de mesa y bancos. Terminamos de instalar nuestro campamento plantando nuestra bandera pirata. Ondea en lo alto del mástil, como un faro bien visible que nos permite encontrar nuestro emplazamiento cuando salimos a explorar el glaciar.
Nos quedan dos horas para que llegue la noche y decidimos hacer una pequeña excursión en el glaciar para valorar nuestro entorno y encontrar, si es posible, algunos orificios de entrada. Asistimos a la espectacular puesta de sol en el Monte Rosa. Después de pasar una noche muy fresquita, esta vez contemplamos cómo el astro rey asciende sobre el Cervino: se anuncia un día prometedor.

 

El "molino estrecho"

Empezamos explorando un pequeño molino, con el nombre de "molino de iniciación". Descendemos todos hacia el interior de un fantástico molino descubierto por Pierre-Bernard y Pascal, el "molino estrecho". Después de un pasamanos y un pozo de unos quince metros, penetramos en un meandro estrecho del ancho de una sola persona. En equipos de dos o tres, entramos en el sifón que marca el final de nuestra exploración. La salida es bastante turbulente, ya que el agua crece rápidamente y llega a su punto máximo hacia las 13 horas (la misma hora cada día). Es un excelente indicador para los descensos previstos de los días siguientes. Tenemos que espabilarnos. Con la acción combinada de la luz directa del sol y su reflejo, la temperatura exterior sube fácilmente a los 25°C en el glaciar y el flujo de agua aumenta considerablemente. Debemos ser eficaces y prudentes al escoger la hora del día para explorar los molinos. Aunque llevemos el material necesario, una cascada de agua a casi 1°C que cae en un pozo desde unos diez metros de altura en la cabeza de un espeleólogo-alpinista, se puede convertir en un grave problema en poco tiempo.

Moulins de glace © Serge Caillault
Moulins de glace © Serge Caillault
 

El "molino del ajo"

Al día siguiente, después de toda una jornada de increíbles exploraciones, Tristan y Alain descubren un molino espectacular, pero es demasiado tarde para explorarlo y decidimos volver el jueves por la tarde. Este nuevo descbrimiento, bautizado como "molino del ajo", se sitúa en el extremo de una corriente glaciar. Se caracteriza por una entrada bastante caótica: el techo se hundió y así se creó un gigantesco porche que da a un conducto forzado, como si fuera una cañería que se introduce en el glaciar hasta los -38 metros, parándose en el sifón. Por el otro lado del conducto, los trozoas de hielo cayeron y se ven apilados unos sobre los otros...¡lo que no es nada tranquilizador!

 

"The Biggest"

Mientras tanto, el resto del equipo realiza un reconocimiento del glaciar marcando las entradas de otros molinos... nos esperan bonitas sorpresas para nuestro último día de exploración.
El viernes, sólo quedamos cuatro: Émilie, Tristan, Alain y Pascal. El resto del equipo decide volver a Grenoble. El tiempo también empeora pero seguimos igual de motivados. Después de una tarde de reconocimiento del glaciar, sabemos que un molino enorme, descubierto por Pascal y Pierre-Bernard, espera nuestra visita... ¡y seguro que no nos decepcionará! El pozo de entrada de unos cuarenta metros nos lleva a un meandro ancho y alto, donde podemos avanzar andando e incluso corriendo. Hay poca agua y, gracias al mal tiempo, no hay ningún riesgo de crecida. Después de un centenar de metros de recorrido en un precioso meandro, descendemos dos pozos de 25 m y 10 m que se suceden antes de llegar al fondo a -76,05 m. Nos detenemos en el sifón. Esta cuenca de agua nos deja con las ganas de bucear y continuar así la exploración en el corazón del glaciar. De todos los molinos explorados durante este año, ¡éste es el más profundo y hermoso! ¡Le llamamos "The Biggest" Por supuesto, no alcanza la profundidad de su hermano mayor situado en la Mer de Glace en el macizo del Mont Blanc con un centenar de metros de profundidad; de todos modos, no tiene nada que envidiarle en cuanto a esplendor.

 

Una aventura internacional

Moulins de glace © Serge Caillault

 

La semana termina. Cuando recogemos el campamento el sábado por la mañana está nevando.
En el camino de vuelta, nos cruzamos con tres galeses bien equipados y cargados con mochilas enormes. Intrigados, les preguntamos qué tienen planteado hacer en la zona. Van a acampar siete días en el glaciar para explorarlo, pero sobre todo ¡para bucear en los molinos! Cinco personas más deben reencontrarse con ellos al día siguiente... Que tengan muy buena suerte, aunque la meteorología anunciada durante la semana no es muy alentadora.

Una semana más tarde recibimos un mail de los galeses donde nos explican que había nevado 60 cm en tres días. Tuvieron dos días de buen tiempo que les permitió explorar dos molinos, pero luego empezó a nevar de nuevo.
Desafortunadamente, no pudieron realizar su proyecto, pero no importa, porque, como nosotros, tienen planeado volver... ¡Puede que sea el principio de una aventura internacional!

 
 
Nota: Esta expedición fuer organizada por el club de la Asociación de Espeleología Vercors (ASV) y el Grupo de Espeleología y Montaña (GSM). Cuenta con ocho participantes: Émilie Rebreyend, Isadora Guillermo, Tristan Godet, Pierre-Bernard Laussac, Serge Caillault, Alain Maurice, Pascal Guinard y Anthony Brigant. Clotaire Michel, un amigo científico que trabaja en un laboratorio en Zúrich, se reunió con nosotros aquel jueves para pasar el día juntos.
 

Moulins de glace © Serge Caillault

 

Material para escalada en hielo

 

 

 

Linternas frontales para espeleología

 

 

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