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Pasión por el oficio: servicios de rescate en la PGHM de La Reunión

La unidad de alta montaña de la gendarmería francesa (PGHM) de la isla de La Reunión tiene como misión prestar servicios de rescate a la comunidad, buscar a personas desaparecidas (en caso de que así lo ordenen los órganos judiciales o administrativos) y llevar a cabo labores de protección de la naturaleza. Aunque la isla esté a 10.000 km de la Francia continental, la PGHM de La Reunión está en estrecho contacto con Petzl para el seguimiento y el intercambio de experiencias relativas a los EPI (equipos de protección individua). A pesar del aspecto exótico del océano Índico, algunos rescates en la isla de la Reunión se encuentran entre los más comprometidos que se puedan plantear. Los socorristas a cargo del rescate, los mecánicos y los pilotos lo saben perfectamente, ya que también han trabajado en los Alpes.

15 Octubre 2013

Rescates técnicos

Las características de La Reunión: un reto permanente para la PGHM

© PGHM Réunion

Desde el punto de vista de la gestión de la seguridad, la isla de La Reunión (de 224 km de circunferencia) es como una gran carpa que alberga un volcán, tres circos volcánicos y una multitud de barrancos con nombres tan evocadores como el "barranco de la mala suerte". En reconocimiento a toda esta riqueza natural, el Parque Nacional de La Reunión está catalogado como patrimonio mundial por la UNESCO. Y, para complicar la vida profesional de los miembros de la PGHM, un millón de habitantes aportan su dosis de ajetreo diario a este magnífico lugar.

 

Clima tropical

Mucho calor, un alto índice de humedad, lluvias y ciclones violentos, condiciones meteorológicas cambiantes e imprevisibles entre barlovento y sotavento, el efecto Venturi en los valles encajonados: todo ello supone una dificultad extra a la hora de pilotar helicópteros (denominados "máquinas" en lenguaje militar).

 

Grandes diferencias de temperatur

De 0° a 24° C en invierno entre el punto más alto, a 3070,50 m (Piton des neiges), y el nivel del mar.

 

Los legendarios cañones de La Reunión: Takamaka, Trou de Fer, Fleur Jaune, Bras rouge, Trou Blanc, Sainte Suzanne.

Sin duda, este relieve es un terreno de juego extraordinario para los deportistas, pero estos cañones son también circos volcánicos donde varios barrancos confluyen en un mismo río (el Bras), lo que facilita que, tras una tormenta en la parte superior (los Hauts), se formen "presas" (por acumulación de barro, árboles, etc.) que pueden abrirse de golpe, aunque en la parte inferior de la isla el cielo esté perfectamente azul y despejado.

 

Excursiones por los circos de Cilaos y de Mafate  

La única forma de acceder al circo de Mafate es a pie o en helicóptero, pues no existen carreteras. Los senderos de montaña son una especie de montaña rusa con tramos de escalones y pendientes abruptas, a menudo tallados en plena pared, donde no se llega a sentir el vértigo del vacío por la sencilla razón de que la vegatación oculta la vista. El más mínimo chaparrón hace que esta tierra blanda se convierta en un barrizal y los barrancos se inunden con aguas torrenciales, toda una fiesta para los amantes del deporte.
Y eso no es todo. Hay muchas más sorpresas en esta isla de naturaleza tan generosa, con sus bosques tropicales primarios de inmensas plantas suculentas y vegetación tan densa que ni deja pasar la luz del sol ni le permite a uno ver lo que tiene delante. Además, se hace de noche muy temprano y de forma súbita y, por si fuera poco, muchas veces las nubes se quedan estancadas a media pendiente, lo que obliga a los pilotos de helicóptero a trabajar sin visibilidad.

 

Volcán Piton de la Fournaise, 2.632 m

Un volcán, magnífico en su aislamiento, es una bomba durmiente que puede despertar en cualquier momento...de hecho, las últimas erupciones se produjeron en los años 2007 y 2010. Cuando el gobierno territorial da la alarma, la erupción puede producirse en muy poco tiempo, de modo que la PGHM dispone de 30 minutos para evacuar a las personas que se encuentren a su alrededor o en el interior del paso de Bellecombe.

 

© PGHM Réunion© PGHM Réunion

© PGHM Réunion© PGHM Réunion

 

 

Una jornada con los gendarmes de la PGHM en la isla de La Reunión

© PGHM Réunion

Dos equipos, divididos a su vez en dos turnos, ocupan a diario sus puestos durante 24 horas -desde las 8:00 h de la mañana hasta las 8:00 h del día siguiente- en la Base Aérea 181 de Gillot, en la ciudad de Saint Denis, isla de La Reunión. Todo está a punto: las dos "máquinas" en sus correspondientes hangares, los 4x4, las mochilas, los uniformes, el material común y el individual... todo ordenado, limpio, controlado, comprobado y etiquetado. Al fin y al cabo, aquí la disciplina militar manda. En cuanto al personal, todos están listos también: los encargados de medios aéreos en la SAG (sección aérea de la genarmería), los técnicos de la PGHM (unidad de alta montaña de la gendarmería) y los médicos de montaña del SAMU. En la mayoría de los rescates intervienen las "máquinas", pero cuando se hace de noche o hay mal tiempo, las búsquedas y localizaciones se hacen primero en coche y después a pie, por parejas. Y, por supuesto, si hay niños implicados se aumenta el número de especialistas que intervienen. Más que un oficio, esto es una vocación, y exige entrega por parte de los miembros del equipo, que deben cargar con equipos pesados (tiendas, camillas, cuerdas, perforadoras...) y hacer un gran esfuerzo físico. Un rescate a pie puede suponer entre 18 horas y varios días sobre el terreno.

 

La comunicación es fundamental

© PGHM Réunion© PGHM Réunion

 

Esto es algo que los jóvenes gendarmes en prácticas saben bien, puesto que es la primera misión que se les asigna durante su periodo de formación. A la llamada telefónica de la víctima (lo que se conoce como "la alerta") se le concede la máxima importancia: el diálogo con la propia víctima o con un testigo es lo que va a permitir comprender la situación, localizar el lugar exacto donde se encuentra, analizar la gravedad de las lesiones y determinar sobre el mapa todos los posibles obstáculos geográficos que puedan afectar a los pilotos o al equipo de rescate una vez en el suelo. A partir de ese momento, se organiza una reunión a tres bandas para analizar la situación (condiciones meteorológicas e intensidad del viento, en caso de que sea preciso utilizar medios aéreos) y para conocer las opiniones del médico y del piloto. En el preciso instante en que todo el personal implicado (PGHM, SAG, SAMU) decide intervenir, este grupo diverso de personas funciona como un solo equipo. Como ellos mismo afirman: "somos una sola unidad. Y estamos listos para despegar."

 

Espíritu de equipo

En este oficio, para hacer un buen trabajo hay que tener perspectiva y saber ir a lo esencial. "Confiamos en nuestros compañeros. En el equipo hay cohesión, pero sin coartar un sólido espíritu indivicual, porque cada uno de nosotros tiene un papel perfectamente definido. Tenemos que ser capaces de ofrecer una dedicación todal durante un largo periodo. Y también hay que saber canalizar las subidas de adrenalina, estar atento incluso en las actividades más rutinarias, seguir siempre los protocolos... Alternamos fases de máxima concentración con otras de descanso, pero siempre tenemos presente el respeto entre nosotros: el piloto, la gente de la torre de control...".

© PGHM Réunion© PGHM Réunion

 

Esta capacidad de escuchar se hace posible gracias a años de formación en técnicas específicas, además de por unos excelentes conocimientos sobre gestión. "Todo esto nos proporciona una base que facilita el intercambio y el enriquecimiento mutuo. Además, aunque actuemos en un mismo ámbito, venimos de profesiones diferentes, y todos hemos llegado aquí como voluntarios." En efecto, el piloto se presenta voluntariamente para formar parte de la SAG como piloto de montaña, y recibe la formación necesaria para ello; lo mismo sucede con los miembros de la PGHM, que deben hacer cursos sobre montaña, y con los médicos del SAMU, que también deben superar un programa específico. Los integrantes del equipo de rescate hacen labores de supervisión y asisten al médico en las misiones más delicadas, y se encargan asimismo de organizar la formación técnica de los médicos. Igualmente, los médicos preparan una formación clínica para ellos, por si en algún momento necesitan que les presten apoyo.

 

© PGHM Réunion© PGHM Réunion

 

Para salvar vidas es imprescindible que haya complicidad entre los tripulantes del helicóptero (piloto y mecánico) y el personal socorrista de tierra. La prioridad es trasladar al accidentado junto con el médico al hospital lo más rápido posible. A veces lleva tiempo estabilizar a la víctima in situ, pero hay que hacerlo, pase lo que pase. En definitva, es necesario conocer bien las técnicas, las características geográficas de las montañas y la psicología del ser humano... porque hay que estar preparado ante las posibles reacciones de los demás. Una vez alertado por el equipo de tierra, el piloto lleva la máquina hasta el lugar indicado, acercándose lo máximo posible. No es raro que haya complicaciones, como que el accidentado esté demasiado cerca de la pared rocosa, o que haya que tener cuidado con no desequilibrar a la víctima (si, por ejemplo, es un parapentista). En cada caso, los socorristas de tierra tienen que dar información sobre las circunstancias concretas al personal del transporte aéreo. Algunas de las palabras clave son, por ejemplo: cañón vertical, mal tiempo, riesgo vital, peligro inminente, niño grave, situación especial.
Una vez sobre el terreno, deben darse previamente instrucciones precisas al piloto y al mecánico. Ha de haber una sola línea de acción que todo el mundo debe entender perfectamente, sin que haya posibilidad de diferentes interpretaciones. A menudo es importante respaldar las palabras con la entonación y la actitud, para que así el mensaje llegue con toda claridad.

 

David Lohier: historia de un rescate complicado

Cañón Bras-Rouge: 16 personas atrapadas (municipio de Cialos, isla de La Reunión, 1.000m de altitud, año 2012)
 

© PGHM Réunion

"Llevaba sólo un año en este destino, y ya había participado en diferentes operaciones de rescate, como el salvamento de un navío mercante en alta mar (en el que, por cierto, la operación para izar a la tripulación resultó un tanto expuesta debido a la fuerte marejada), intentos de suicidio, actuaciones en cañones, volcanes, ciclones...Pero lo que más me impresionó en el caso del rescate en Bras-Rouge fue el compromiso y la estrecha colaboración entre todos los que intervinimos: tanto la tripulación del helicóptero (piloto y mecánico) como nosotros -el equipo de rescate- y, por supuesto, los accidentados.

Como cada vez que me toca hacer turno, la jornada empezó muy temprano. Lo primero que hice fue leer la lista de tareas para el día y los informes del día anterior. Después tuvimos una puesta al día sobre nuevos métodos de izado, más las correspondientes prácticas. A bordo del helicóptero el ambiente era alegre y distendido... hasta que recibimos por radio una llamada de socorro para actuar en un cañón. Los primeros datos cayeron como un jarro de abua fría a todos los que íbamos en la máquina. Nos preparamos mentalmente lo mejor que pudimos y, ya en tierra, reunimos todo el material y la información que íbamos a necesitar en la intervención.

Despegamos de nuevo en el EC145*. Me acompañaba mi compañero Yannick Audurier. Al llegar al lugar del accidente, nos encontramos con que las condiciones meteorológicas no eran precisamente buenas: la lluvia era intensa y la niebla no ponía mejor las cosas. Y, por si fuera poco, el río Bras-Rouge venía crecido arrastrando agua oscura y embarrada. En ese mismo instante empezamos a preocuparnos de verdad por las dieciséis personas atrapadas. La maniobra de aproximación era delicada, y la realizamos con la máxima prudencia... nunca me había imaginado que un piloto pudiera alcanzar ese nivel de precisión y destreza. El gran caudal de agua y el número de afectados hacían que la intervención fuera especialmente problemática."

La profesionalidad del piloto y el mecánico

"Localizamos al grupo a 150 metros por encima de la salida del cañón, todos acorralados contra la pared rocosa y aislados sobre un pqueño banco de guijarros. Hablamos con la tripulación y decidimos que lo mejor era que nos bajaran directamente a los dos con un cable hasta donde estaba el grupo para así poder evacuarlos con la mayor rapidez posible. Yannik y yo éramos muy conscientes de que no había que perder ni un segundo. Justo antes de descender acordamos con los chicos de la máquina cómo íbamos a realizar la evacuación: los iríamos izando de dos en dos y luego los dejaríamos en la carretera, 200 metros más abajo (con el típico método de "La noria"**). Todo iba bastante rápido y según lo previsto... las dos primeras personas, muy asustadas, ya estaban fuera de peligro y, por suerte para nosotros, no había ningún herido, ya que el grupo se había detenido en un lugar relativamente seguro justo antes de la tremenda crecida del torrente.

Tomamos referencias para comprobar el nivel del agua, porque la corriente no dejaba de crecer, y le pedimos al piloto que se diera más prisa. El río creaba una tensión que se sentía perfectamente en el ambiente, así que nos concentramos en izar al grupo, haciendo los gestos justos y diciendo lo imprescindible para así llevar a cabo la maniobra sin interferencias. El nivel del agua no disminuía, pero tampoco parecía ir a más. Ya habíamos evacuado a ocho personas, lo que nos daba cierta tranquilidad, porque cada vez teníamos menos margen de maniobra. Los últimos en ser izados fueron el guía y su último cliente... en menos de veine minutos habíamos logrado trasladar al grupo entero hasta el puente de la carretera que lleva a Cialos, así que era nuestro turno de subir a la máquina.

Al sobrevolar la zona donde los habíamos puesto a salvo, todos ellos agitaron la mano dando las gracias y diciendo adiós, y el piloto respondió con un toque de sirena. Pero ellos no eran las únicas personas que había allí, mucha gente que había oído la noticia en directo por la radio acudió a la carretera para ser testigo de la intervención."

Fin de la misión

"El regreso a la base lo hicimos con prudencia, porque la capa de nubes era baja y estaba muy pegada al relieve. De todos modos, nadie dijo gran cosa, cada uno estaba con sus propios pensamientos. Es natura, ya que en este tipo de intervenciones nos aplicamos al 100%: todos nuestros conocimientos técnicos y toda nuestra capacidad están ahí para salvar a personas que están en una situación difícil, que a veces incluso puede acabar en tragedia. Finalmente, una vez en tierra firme nos animamos a compartir impresiones, y también descubrimos que la información de nuestra actuación se había extendido. Nuestros superiores tuvieron que atender a una multitud de periodistas, pero nosotros preferimos aislarnos para aliviar la tensión psicológica a la que habíamos estado sometidos. Esa misma tarde la noticia salió en televisión, al igual que las felicitaciones de nuestros mandos. El guía y los miembros del grupo se pusieron en contacto con nosotros al día siguiente para darnos las gracias de nuevo y contarnos el miedo que habían pasado mientras los izábamos."

 

*En condiciones normales el EC145 puede transportar a unas 6 o 7 personas, dependiendo del lugar, el peso, la potencia en función de la altidu, la autonomía y la gravedad de la situación.

**Noria: cuando hay que evacuar a más gente de la que puede ir en el EC145 es preciso hacerlo por turnos, una rotación en la que se van dejando poco a poco a las personas, o incluso el material, sobre un lugar seguro (una carretera, el claro de un bosque, etc.) que se encuentre cerca de la zona de intervención. Es lo que se conoce como "la noria".

 

© PGHM Réunion

 

Colaboración entre Petzl y la PGHM

"Petzl participa en el desarrollo de productos para el mundo vertical y la iluminación, así como en sesiones de formación y entrenamiento, sin olvidar la información sobre las revisiones periódicas y en produndidad de los EPI (equipos de protección individual).. 
Petzl siempre ha trabajado con la voluntad de crear productos dedicados al rescate. Todo el personal de las unidades especiales de las PGHM requiera una gama completa de productos que se adapten a situaciones diversas, productos fiables, robustos y duraderos. También precisan formación específica sobre esos productos, y participan en el desarrollo de los mismos según las necesidades que han captado al usarlos sobre el terreno. Para Petzl es toda una satisfacción poder trabajar en colaboración con las PGHM: esta estrecha colaboración hace que superemos la simple relación fabricante-usuario y que podamos trabajar juntos alimentando nuestra creatividad en esta gran aventura humana."
Bruno Lambert, responsable del mercado profesional en Francia

 

 

 

Para más información sobre la PGHM

La misión principal de la PGHM (unidad de alta montaña de la gendarmería francesa) se rige por un Plan Regional de rescate elaborado por el prefecto local. La PGHM es la Asesora Técnica de Montaña (CTM) junto al Prefecto de La Reunión. En este aspecto, es la entidad exclusiva en la isla para las misiones de rescate, de busqueda de personas desaparecidas (si así lo ordenan los órganos judiciales o administrtivos) y de protección de la naturaleza.

  • Este plan elaborado por la prefectura organiza las responsabilidades de la SAG (Section Aérienne de la Gendarmerie) bajo las órdenes del teniente coronel Pascal Bernardini, de la PGHM (Peloton de Gendarmerie de Haute Montagne) bajo las órdenes del coronel Guy Le Neve et du SAMU (médecins urgentistes de montagne).
     
  • Las competencias de la PGHM se extienden a toda la isla de La Reunión, incluyendo las costas. El grupo también puede llevar a cabo misiones en el sur del océano Índico, por ejemplo, en las islas Kerguelen.
     
  • Las misiones de asistencia a personas en peligro o que se hayan perdido durante actividades deportivas están relacionadas con los riesgos de la montaña tropical: desprendimientos, crecidas, incendios forestales, erupciones volcánicas, ciclones y sus efectos, marejada fuerte en el litoral. Estas intervenciones se llevan a cabo en las zonas donde la dificultad de acceso al terreno requiere competencias técnicas.
  • Las actividades implicadas son principalmente el montañismo y el descenso de barrancos, pero también hay otro tipo de evacuaciones sanitarias como, por ejmeplo, partos difíciles. Desde el 2011, la PGHM de la Reunión dispone de dos "máquinas": un EC145 y un Ecureuil BA.
     
  • Por término medio, se realizan 500 rescates anuales. Se establece una colaboración activa con la ONF (Oficina Nacional de Bosques), los Parques Naturales, la Dirección de Juventud y Deportes, el observatorio del volcán y EDF (Compañía eléctrica francesa).
     
  • La PGHM de La Reunión está compuesta por 15 hombres, de los cuales 4 son gendarmes jóvenes en prácticas. Los titulares tienen el diploma oficial de barrancos (Brevet d'Etat Canyon) o el diploma de Guía de Alta Montaña. Tienen las competencias propias de la policía judicial (OPJ), todos son socorristas, han recibido formación sobre montaña en la Gendarmería y tienen la certificación para dirigir misiones de rescate (Chef de Caravane).
     
  • Página web de la PGHM
 

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